Los cuatro Tipos Áuricos
Human Design puede describir con gran detalle muchas de las cualidades que distinguen a una persona de otra. La más determinante es el Tipo Áurico, que establece los parámetros generales de su funcionamiento. Comprender la mecánica fundamental que gobierna tu Tipo te ayuda a reconocer la causa profunda de la resistencia que encuentras en la vida.

Generador
La energía de la Vida
~70 % de la humanidad
La calidad de tu vida depende de cómo utilizas tu energía. Si la dedicas a perseguir riqueza, reconocimiento o el amor de otras personas, pero al final del día nada de eso te aporta una verdadera satisfacción física, la frustración acabará marcando inevitablemente tu experiencia. Cuando te permites responder a lo que te produce satisfacción física, tu energía se regenera de manera natural, como ocurre con la vitalidad aparentemente inagotable de la mayoría de los niños pequeños.

Proyector
La conciencia de la Vida
~20 % de la humanidad
La calidad de tu vida depende de lo que eres capaz de ver y reconocer. Esto se expresa principalmente en tu relación con la otra persona, con cualquiera a quien encuentres de tú a tú. Cuando te centras en ti y en lo que haces, en lugar de prestar atención a quien tienes delante, experimentas la amargura de no recibir reconocimiento por ser quien realmente eres. Cuando esperas a que la otra persona te invite a participar, puedes sintonizar con ella; así podrá reconocer el valor de tu conciencia y tú podrás experimentar el éxito de ser, sencillamente, quien eres.

Manifestador
El fluir de la Vida
~9 % de la humanidad
La calidad de tu vida depende del grado de interferencia que encuentras al avanzar por ella. Cuanto más ignoras el impacto de tus acciones en otras personas, más ira experimentas ante su resistencia. Cuanto más informas a los demás antes de actuar, menos obstáculos pondrán en tu camino y más podrás fluir en paz.

Reflector
La conexión con la Vida
~1 % de la humanidad
La calidad de tu vida depende profundamente del entorno en el que te encuentras. Cuanto más te aferras a la idea de una identidad fija, más te relega el entorno a un papel secundario marcado por el aburrimiento y la decepción. Cuanto más abandonas la necesidad de mantener una identidad constante, más puede sorprenderte la vida con el tiempo, llevándote de pronto a lugares inesperados y entre personas inesperadas: a veces originales, inspiradoras y aparentemente hechas a tu medida.
